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Posted in Sin categoría on marzo 9, 2014 by Ninona

Halloween

Posted in Halloween, Postales, Postcards, Vintage with tags , , , , , , , , , , on octubre 19, 2008 by Ninona

   

En el calendario cristiano hay una fecha especial, un día en que se celebran todos los santos al mismo tiempo. Es un resumen de todo el año, una festividad que quiere rendir homenaje a todos nuestros seres queridos ya fallecidos. Los cementerios se llenan de vivos, las tumbas florencen, el colorido casi esconde la tristeza de la muerte. La muerte se engalana. 

 

  

 En la postales, es el mundo anglosajón el que ha detallado con mayor esplendor esa fecha. Se trata de Halloween, una tradición que viene de los celtas, de la Irlanda antigua, quienes celebraban con un vigor espectacular la fiesta de la cosecha, la más importante del año en una sociedad que por entonces vivía, o sobrevivía, al amparo de lo que extraían de la tierra.

Se producía entre los meses de octubre y noviembre. Cuenta la leyenda que los muertos regresaban a visitar a los vivos, y éstos procuraban que aquellos tuvieran un buen recibimiento para que no se enojaran y los les molestaran más de lo necesario… Para ello dejaban caramelos y otros dulces, comidas suculentas, fuera de las casas. Los muertos andaban a su antojo y los vivos permanecían en casa esperando que el mal trago pasara.  

 El sincretismo religioso cristiano, que se impuso a las creencias paganas celtas, intentó modificar la leyenda y el ritual, sin demasiado éxito. Las creencias profundas, las mentalidades populares, son piedras que no se mueven fácilmente.

El Halloween de Ellen Clapsaddle

Posted in Halloween, Postales, Postcards, Vintage with tags , , , , on septiembre 26, 2008 by Ninona

  

  

El Halloween de Frances Brundage

Posted in Halloween, Postales, Postcards, Vintage with tags , , , , on septiembre 26, 2008 by Ninona
  
  
  

Niños IV

Posted in Children, Niños with tags , , , , , on agosto 17, 2008 by Ninona

Decía la primera estrofa del poema Romance de la luna, luna de Federico García Lorca: 

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
  
  
La mirada de los niños. Sus inocentes ojos mandan, reinan, en la mayoría de postales. Es muy sugerente pensar que las verdaderas protagonistas de estas postales, y de otras que he mostrado antes, son las miradas de los niños. Ellos nos miran alegres desde el pasado enviando un mensaje de afecto y ternura. De alegría. Como todos los niños del mundo. Como un niño que mira la luna.
  

Perros II

Posted in Animales, Dogs, Fotografías, Perros, Photography, Postales, Postcards, Vintage with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on julio 27, 2008 by Ninona
  
He intentado meditar por qué los animales ocupan tanto espacio en las diferentes ediciones que se han hecho de postales en más de un siglo de historia, y la respuesta la he obtenido recopilando, mirando y posteando las que propongo ahora. ¿No encontráis encantadores a estos perritos? Y luego pienso que debería publicar muchas más postales sobre ellos. Prometo que lo haré.  
  
  
Resulta curioso cómo la mayoría de ellas son dibujos realistas, pero también caricaturas. Es quizás una forma, tan válida como otras, de hacerlos nuestros, de tenerlos cerca, tal y como nos han acompañado, siempre presentes, siempre compañeros, durante miles y miles de años. Qué mejor tributo que meterlos en nuestras casas, cuidarlos y dejarnos cuidar por ellos, y colocarlos tan cariñosos, tan simpáticos y tan fieles, como protagonistas de muchas de esas postales que han servido para desearnos todo el amor del mundo.  
  
  

Mujeres II

Posted in Mujeres, Postales, Postcards, Vintage, Women with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on junio 7, 2008 by Ninona

  

A UNA MUJER QUE PASA, de Charles Baudelaire

 

La calle atronadora aullaba en torno mío.

Alta, esbelta, enlutada, con un dolor majestuoso

una dama pasó, recogiendo con mano fastuosa

las oscilantes vueltas de sus velos,

 

ligera y distinguida, con piernas de estatua.

De súbito bebí, crispado como un loco,

de su mirada lívida, donde germina el huracán,

la dulzura fascinante y el placer que aniquila.

 

¡Un relámpago… después la noche! Fugitiva belleza

cuya mirada me hizo, de un golpe, renacer.

¿Salvo en la eternidad, no he de verte jamás?

 

¡En todo caso lejos, ya tarde, tal vez nunca!

Que no sé a dónde huiste, ni sospechas mi ruta,

¡tú a quien yo hubiese amado; oh tú, que lo sabías!

 

 

 

  

Este soneto apasionado, delicioso, tan gráfico, es un retrato perfecto, casi documental, de una mujer elegante, urbana, del siglo XIX. Tiene versos profundamente descriptivos y delicados: “La dama pasó, recogiendo con mano fastuosa las oscilantes vueltas de sus velos”. Es una frase que ha quedado como una verdadera fotografía de la elegancia, del porte, quizás de la presencia perenne de esas mujeres que tanto fascinaron a pintores, poetas y artistas. Y fue en París, en sus calles, donde esa nueva mujer y esa voluntad de afirmación se pasearon para ser vistas y recogidas por los ojos asombrados de todo el mundo.

 

  

 

  
También las postales, como este poema de Baudelaire, como los cuadros de Boldini o de Tissot, como la urgente instantánea de cualquier fotógrafo que empezase a trabajar la agitada vida urbana de ese tiempo, son un reflejo de esta nueva perspectiva sobre lo femenino. “A una mujer que pasa” es el retrato fugaz de la delicadeza, de la innata elegancia, de la composición involuntariamente bella de una dama que miramos hoy con la admiración de quien la reconoce como la madre de todas las artes.

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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